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La cáida de Satanás y la la victoria de Cristo

Génesis 3:1–15
1 La serpiente era más astuta que todos los animales del campo que Dios el Señor había hecho, así que le preguntó a la mujer: — ¿Es verdad que Dios les dijo que no comieran de ningún árbol del jardín?

 2 —Podemos comer del fruto de todos los árboles —respondió la mujer—. 3 Pero, en cuanto al fruto del árbol que está en medio del jardín, Dios nos ha dicho: “No coman de ese árbol, ni lo toquen; de lo contrario, morirán.” 4 Pero la serpiente le dijo a la mujer: —¡No es cierto, no van a morir! 5 Dios sabe muy bien que, cuando coman de ese árbol, se les abrirán los ojos y llegarán a ser como Dios, conocedores del bien y del mal. 6 La mujer vio que el fruto del árbol era bueno para comer, y que tenía buen aspecto y era deseable para adquirir sabiduría, así que tomó de su fruto y comió. Luego le dio a su esposo, y también él comió. 7 En ese momento se les abrieron los ojos, y tomaron conciencia de su desnudez. Por eso, para cubrirse entretejieron hojas de higuera. 8 Cuando el día comenzó a refrescar, oyeron el hombre y la mujer que Dios andaba recorriendo el jardín; entonces corrieron a esconderse entre los árboles, para que Dios no los viera. 9 Pero Dios el Señor llamó al hombre y le dijo: —¿Dónde estás? 10 El hombre contestó: —Escuché que andabas por el jardín, y tuve miedo porque estoy desnudo. Por eso me escondí. 11 —¿Y quién te ha dicho que estás desnudo? —le preguntó Dios—. ¿Acaso has comido del fruto del árbol que yo te prohibí comer? 12 Él respondió: —La mujer que me diste por compañera me dio de ese fruto, y yo lo comí.

13 Entonces Dios el Señor le preguntó a la mujer: —¿Qué es lo que has hecho? —La serpiente me engañó, y comí —contestó ella. 14 Dios el Señor dijo entonces a la serpiente: «Por causa de lo que has hecho, ¡maldita serás entre todos los animales, tanto domésticos como salvajes! Te arrastrarás sobre tu vientre, y comerás polvo todos los días de tu vida. 15 Pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu simiente y la de ella; su simiente te aplastará la cabeza, pero tú le morderás el talón.

Hasta que llegamos a Génesis 3, aparentemente todo estaba bien. Génesis 1:31 dice: “Dios miró todo lo que había hecho, y consideró que era muy bueno”. Dios no creó nada malo. Todo era muy bueno. Pero repentinamente, cuando se abre el capítulo tres, allí está esta serpiente. Y ella es claramente maligna. Está invitando a cuestionar la palabra de Dios. Versículo 1: “¿Es verdad que Dios les dijo que no comieran de ningún árbol del jardín?” La serpiente es astuta, engañosa y destructiva. En Génesis 2:17 Dios había dicho: “El día que de él comas (del árbol del conocimiento del bien y del mal), ciertamente morirás”. Pero la serpiente dice en los versículos 4 y 5: “¡No es cierto, no van a morir! Dios sabe muy bien que, cuando coman de ese árbol, se les abrirán los ojos y llegarán a ser como Dios, conocedores del bien y del mal”. Como Jesús lo dice en Juan 8:44, la serpiente es tanto mentirosa como asesina: “Desde el principio éste ha sido un asesino, y no se mantiene en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando miente, expresa su propia naturaleza, porque es un mentiroso. ¡Es el padre de la mentira!”.

 Satanás, Aquella Serpiente Antigua

¿Quién es esta serpiente? La respuesta completa aparece en Apocalipsis 12:9: “Así fue expulsado el gran dragón, aquella serpiente antigua que se llama Diablo y Satanás, y que engaña al mundo entero. Junto con sus ángeles, fue arrojado a la tierra.”. De manera que la serpiente del jardín del Edén es el diablo (palabra que significa calumniador) y Satanás (que significa acusador), y el engañador del mundo entero. Jesús lo llama “el maligno” (Mateo 13:19) y “el príncipe de este mundo” (Juan 12:31; 14:30; 16:11). Los Fariseos lo llaman “Beelzebú, príncipe de los demonios” (Mateo 12:24). Pablo lo llama “el dios de este mundo” (2 Corintios 4:4) y “príncipe de la potestad del aire” (Efesios 2:2, VRV60).

Éste es el que encontramos en Génesis 3. Ya es maligno, engañador y homicida cuando aparece en el jardín de Dios. En el versículo 15, Dios le habla a la serpiente y pronuncia este juicio sobre ella: “Pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu simiente y la de ella; su simiente te aplastará la cabeza, pero tú le morderás el talón”. Note que al principio este juicio parece una guerra entre dos simientes: “entre tu simiente y la de ella”. Pero en las palabras que siguen hay un matiz diferente. “Él te herirá en la cabeza” (BLA). ¿Quién es “Él”? Respuesta: La simiente de la mujer. ¿A quién le herirá en la cabeza? Respuesta: A la serpiente misma, no a su descendencia (simiente).

 El Aplastamiento de Satanás en la Cruz

Llegará el día, dice Dios, cuando (no tu simiente) serás derrotada y quitada de la tierra. La simiente de esta mujer te aplastará (vea Romanos 16:20 y Hebreos 2:14). Este golpe definitivo fue asestado por la simiente perfecta de la mujer, por Jesucristo, cuando murió en la cruz. Ésta es una de las razones por las que el eterno Hijo de Dios se hizo hombre: la simiente de la mujer sería quien iba a aplastar a Satanás.

Colosenses 2:14–15 describe lo que Dios hizo a favor de aquellos que confían en su Hijo, cuando Él murió en la cruz: “Anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz”. Cuando Cristo murió por nuestros pecados, Satanás fue desarmado y derrotado. La única arma eternamente destructiva que él tenía le fue arrebatada de su mano; y esta arma era su acusación delante de Dios de que somos culpables y deberíamos perecer junto con él. Cuando Cristo murió, esta acusación fue anulada. Todos los que confían en Cristo nunca perecerán. Satanás no puede separarlos del amor de Dios que es en Cristo (Romanos 8:37–39).

 La Insurrección de Satanás

La pregunta que clama por una respuesta es ésta: ¿De dónde vino Satanás? ¿Y por qué Dios tolera su actividad homicida? Satanás aparece en Génesis. Algo sucedió entre la perfección que se describe en Génesis 1:31 (“he aquí que era bueno en gran manera”) y la aparición del maligno en Génesis 3. La perfecta creación fue corrompida. El pequeño libro de Judas y la 2ª epístola de Pedro en el Nuevo Testamento nos da algunas pistas en cuanto a lo que sucedió. Judas 1:6 dice: “Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día”. Y 2 Pedro 2:4 dice; “Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio”.

Parece que en un tiempo había toda una multitud de ángeles santos. Pero algunos de ellos, incluyendo a Satanás, “pecaron”, o como dice Judas 1:6, “no guardaron su dignidad”. En otras palabras, su pecado fue la insurrección. Un deseo por poseer más poder y más autoridad de los que habían recibido de parte de Dios y que poseían debajo de Dios. Entonces, Satanás se origina como un ángel creado que, con otros ángeles, se rebela contra Dios, lo rechaza como el rey que los colma de toda satisfacción y gozo, y se aparta siguiendo un camino de auto exaltación y de presuntuosa auto determinación. No quieren estar subordinados. No quieren ser enviados por Dios para estar al servicio de otros (Hebreos 1:14). Ellos mismos quieren ser su propia autoridad y encumbrarse sobre Dios.

 El Origen del Pecado de Satanás

Nos preguntamos nuevamente: ¿Por qué? ¿Cómo pudo suceder esto? No hay respuestas fáciles. De hecho, la respuesta bíblica final genera más preguntas. No obstante, parece que en esta era, mientras conocemos “de manera imperfecta” (1 Corintios 13:12), a algunas personas les resulta de ayuda decir que los ángeles eran libres para elegir y Dios no podía ejercer suficiente influencia como para obligarlos a adorarle. Pero esta idea no me ayuda. Simplemente no contesta la pregunta: ¿Por qué un angel perfectamente santo, que estaba en la infinitamente hermosa presencia de Dios, usaría su libertad para comenzar repentinamente a odiar a Dios?

 Un Acercamiento Fallido

La idea de que Dios estaba imposibilitado para impedir esta rebelión, y que esto se debe a la voluntad auto determinante de los ángeles sin pecado, no soluciona el problema. No explica porqué estos seres perfectamente santos usaron su voluntad para despreciar lo que, por creación, debían adorar. Y esto no coincide con lo que el resto de la Biblia dice acerca de la autoridad que Dios tiene sobre el diablo.

 La Aproximación Bíblica 

Mi aproximación a la respuesta de la pregunta sobre cómo considerar el origen del pecado de Satanás es leer toda la Biblia con esta pregunta: ¿Cómo se vincula Dios con la voluntad de Satanás? Frente a la voluntad de los poderes malignos, ¿Dios está indefenso? ¿Hay algún poder fuera de sí mismo que limita su autoridad sobre ellos? ¿O a través de la Biblia se presenta a Dios como el que tiene el derecho y el poder de reprimir a Satanás en cualquier momento que quiera hacerlo? Y si éste es el caso, ¿por qué no lo destruye?

Cuando leo la Biblia, no encuentro nada más que la punta del iceberg de la autoridad y el poder de Dios.

 El Dominio Soberano de Dios sobre Satanás

1. Aunque Satanás es llamado “el príncipe de este mundo” (Juan 12:31), Daniel 4:17 dice: “el Dios Altísimo es el soberano de todos los reinos humanos, y que se los entrega a quien él quiere, y hasta pone sobre ellos al más humilde de los hombres”. Y el Salmo 33:10–11 dice: “El Señor frustra los planes de las naciones; desbarata los designios de los pueblos”. Sí, Satanás es el “príncipe de este mundo”, pero el dominio final lo tiene el Dios único.

2. Aunque los espíritus malignos están por todos lados haciendo cosas engañosas y sanguinarias, Jesucristo tiene toda autoridad sobre ellos; como dice en Marcos 1:27, “Les da órdenes incluso a los espíritus malignos, y le obedecen”. Cuando Cristo la da una orden al diablo, el diablo obedece.

3. Satanás es un león rugiente, que está rondando y buscando a quién devorar. Pedro dice: “Resístanlo, manteniéndose firmes en la fe, sabiendo que sus hermanos en todo el mundo están soportando la misma clase de sufrimientos” (1 Pedro 5:8–9). En otras palabras, los “sufrimientos” son la manera que usa Satanás para tratar de devorar a los santos. Pero Pedro dice en 1 Pedro 3:17 que “Si es la voluntad de Dios, es preferible sufrir por hacer el bien que por hacer el mal”. Si es la voluntad de Dios. Este sufrimiento, estas fauces del león que está rondando se abren y cierran solamente según la voluntad de Dios.

4. Sí, como dijo Jesús en Juan 8:44, Satanás es un homicida desde el principio. Pero, ¿ha arrebatado de la mano del Dador de la vida el don de la vida? ¡No! Deuteronomio 32:39 dice: “¡Vean ahora que yo soy único! No hay otro Dios fuera de mí. Yo doy la muerte y devuelvo la vida”. Y en Santiago 4:15 dice: “Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello”. No es en la voluntad de Satanás que vivamos o hagamos esto o aquello. El Señor es el que da y el Señor es el que quita. Y su nombre es bendito (Job 1:21).

5. Cuando Satanás se propuso destruir a Job y demostrar que Dios no era su principal tesoro, antes de atacar sus posesiones y destruirlas y antes de atacar su cuerpo con una enfermedad tuvo que obtener el permiso de Dios. En Job 1:12 Dios dice: “Todas sus posesiones están en tus manos, con la condición de que a él no le pongas la mano encima”. Tienes mi permiso para atacarle, pero no traspasarás los límites que yo he puesto.

6. Satanás es el gran tentador. Quiere que pequemos. Lucas nos dice que detrás de las tres negaciones de Pedro estaba Satanás. Le tentó para que negara a Jesús. Pero, ¿podría haberlo hecho sin el permiso de Dios? Escuchen lo que Jesús le dice a Simón Pedro en Lucas 22:31–32: “Simón, Simón, mira que Satanás ha pedido zarandearlos a ustedes como si fueran trigo. Pero yo he orado por ti, para que no falle tu fe. Y tú, cuando te hayas vuelto a mí, fortalece a tus hermanos”.

Sin el permiso de Dios Satanás no podría haber hecho lo que deseaba hacer con Pedro. Y cuando le dio permiso, así como sucedió en el caso de Job, le puso un límite: “No destruirás a Pedro. Solamente le harás tropezar esta noche”. Esto es lo que dice Jesús: “Cuando te hayas vuelto a mí [no dice si vuelves a mí], fortalece a tus hermanos”. No es Satanás sino Jesús el que tiene la ventaja aquí. Y Satanás puede no puede ir más lejos de lo que Jesús le permite.

7. Pablo dice en 2 Corintios 4:4 que “El dios de este mundo ha cegado la mente de estos incrédulos”. Pero este poder para cegar a la gente, ¿es el poder final? ¿Puede Dios vencerlo, resistirlo y anularlo? Sí que puede. Dos versículos después Pablo dice: “Dios, que ordenó que la luz resplandeciera en las tinieblas, hizo brillar su luz en nuestro corazón para que conociéramos la gloria de Dios que resplandece en el rostro de Cristo”. En otras palabras, el efecto cegador de Satanás cede el paso a la luz de Dios cuando Dios dice “Que exista la luz”.

 Dios Controla Cada Movimiento de Satanás

Volvamos ahora a la pregunta acerca del origen del pecado de Satanás. Frente a la voluntad de los poderes malignos, ¿Dios está indefenso? ¿Hay algún poder fuera de sí mismo que limita su autoridad sobre ellos? Mi conclusión es que la Biblia de tapa a tapa presenta a Dios como el que reina sobre Satanás y sus demonios. Él tiene el derecho y el poder para refrenarlos en el momento cuando quiera hacerlo.

Por lo tanto, mi conclusión es que Dios permitió la caída de Satanás, no porque se viera imposibilitado para detenerla, sino porque tenía un propósito para esta caída. Puesto que Dios nunca baja la guardia, sus permisos siempre tienen algún propósito. Si elige permitir algo, lo hace por una razón, una razón que es infinitamente sabia. No sabemos cómo se generó el pecado en el corazón de Satanás. Dios no lo ha revelado. Lo que sí sabemos es que Dios es soberano sobre Satanás, y por lo tanto Satanás no se puede mover sin el permiso de Dios. Por lo tanto, cada movimiento de Satanás forma parte del propósito y el plan de Dios que todo lo abarca. Y esto es verdad, y es una verdad de tal calibre que Dios nunca peca. Dios es infinitamente santo, y Dios es infinitamente poderoso. Satanás es maligno, y está debajo de la sabiduría del Dios que todo lo gobierna.

 ¿Por qué Dios no Destruye a Satanás?

Entonces, ¿por qué Dios simplemente no destruye a Satanás? Tiene tanto el derecho como el poder para hacerlo. Y Apocalipsis 20:10 dice que algún día lo va a hacer. ¿Por qué no arrojó a Satanás al Lago de Fuego el día que se rebeló? ¿Por qué le ha permitido arrasar a la humanidad durante siglos?

Como vimos la semana pasada, la respuesta final es que “todo ha sido creado por medio de él (Cristo) y para él” (Colosenses 1:16). El Hijo de Dios, Jesucristo, será mucho más honrado al final de los tiempos porque derrotó a Satanás a través de su perseverancia, paciencia, humildad, servicio, sufrimiento y muerte, y no por su mero poder. Y mientras más sea honrado el Hijo, mayor es el gozo de los que lo aman.

 Para la Plenitud de la Gloria de Cristo

La gloria de Cristo alcanza su sima en el sacrificio obediente de la cruz, donde Jesús triunfó sobre el diablo (Colosenses 2:15). Jesús dijo: “Ahora [en mi hora final] es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él” (Juan 13:31). Pablo dijo: “nosotros predicamos a Cristo crucificado. Este mensaje es motivo de tropiezo para los judíos, y es locura para los gentiles, pero para los que Dios ha llamado, lo mismo judíos que gentiles, Cristo es el poder de Dios y la sabiduría de Dios” (1 Corintios 1:23–24).

Jesús le habló a Pablo acerca de la espina que Satanás le había clavado: “Mi poder se perfecciona en la debilidad” (2 Corintios 12:9). Satanás, con todo el dolor que causa, sirve a los propósitos del poder, la sabiduría, el amor, la gracia, la misericordia, la paciencia y la ira de Jesucristo. No conoceríamos la plenitud de la gloria de Jesucristo si Él no hubiera derrotado a Satanás como lo hizo.

 Cómo Tratar con el Mal

Cierro con esta pregunta práctica y urgente: Entonces, ¿cómo debemos pensar, sentir y actuar con respecto a los males Satánicos? ¿Frente a la muerte del pequeño Zach por el ataque del pit bull? ¿O en cuanto a la muerte de los tres mineros que trataban de salvar a sus compañeros? ¿O frente a los 500 que murieron en el terremoto de Perú? ¿O en cuanto al mal que uno debe enfrentar en su propia vida? Resumo mi respuesta en ocho cosas que debemos hacer con lo malo, y cuatro cosas que nunca debemos hacer.

· Esperemos lo malo: “No se extrañen del fuego de la prueba que están soportando, como si fuera algo insólito” (1 Pedro 4:12).

· Opongámonos al mal: El amor “todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta” (1 Corintios 13:7; compare con Marcos 13:13).

· Demos gracias por el efecto purificador que produce el mal que viene contra nosotros: “dando siempre gracias a Dios el Padre por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo(Efesios 5:20; compare 1 Tesalonicenses 5:18; Romanos 5:3–5).

· Odiemos el mal: “El amor debe ser sincero. Aborrezcan el mal; aférrense al bien” (Romanos 12:9).

· Oremos para escapar del mal: “Y no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del maligno” (Mateo 6:13).

· Denunciemos el mal: “No tengan nada que ver con las obras infructuosas de la oscuridad, sino más bien denúncienlas” (Efesios 5:11).

· Venzamos el mal con el bien: “No te dejes vencer por el mal; al contrario, vence el mal con el bien” (Romanos 12:21).

· Resistamos al maligno: “Resistan al diablo, y él huirá de ustedes” (Santiago 4:7).

 

Pero, por el otro lado:

· Nunca nos desesperemos pensando en que el mundo está fuera del control de Dios: “Fuimos predestinados según el plan de aquel que hace todas las cosas conforme al designio de su voluntad” (Efesios 1:11).

· Nunca cedamos al pensamiento de que debido a lo fortuito del mal, la vida es absurda y no tiene significado: “¡Qué profundas son las riquezas de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Qué indescifrables sus juicios e impenetrables sus caminos!… Porque todas las cosas proceden de él, y existen por él y para él. ¡A él sea la gloria por siempre! Amén” (Romanos 11:33, 36).

· Nunca cedamos al pensamiento de que Dios peca o es injusto o es malo porque gobierna el universo como lo gobierna: “El Señor es justo en todos sus caminos y bondadoso en todas sus obras” (Salmo 145:17).

· Nunca dudemos de que, en Cristo, Dios está totalmente a nuestro favor. Si le confiamos nuestra vida, estamos en Cristo. Nunca dudemos de que el mal, aún aquel mal que puede quitarnos la vida, forma parte de la disciplina amorosa, purificadora, salvadora y paternal de Dios. No es una expresión de su castigo ni de su ira. Ese castigo y esa ira cayeron sobre Jesucristo nuestro sustituto, “porque el Señor disciplina a los que ama, y azota a todo el que recibe como hijo” (Hebreos 12:6).

Cuando renunciamos a los designios del diablo y confiamos en el poder, la sabiduría y la bondad de Dios a través de Cristo, satisfacemos el propósito que Dios tuvo al permitir que Satanás siga viviendo. Glorificamos al Cristo cuyo valor es infinitamente superior al de Satanás.

 

 

 

 

Traducido por Eduardo Coria

Todas las referencias Bíblicas son de la Nueva Versión Internacional

Fuente: John Piper

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Comentarios

waldo Escribio:

2008-07-19 23:31:00

muy bueno todo la verdad es irrefutable DIOS es dueño de todo y de todos, los que creemos en el nos sentimos orgullosos de tener a un Dios que nos ama y nos protege y que nunca nos dejera solos el es el camino la verdad y la vida

Filimon Escribio:

2008-09-15 14:33:00

Buenas tardes, me gustaria dar gracias a Dios por este medio por que de este modo podemos tener nuestro punto de vista en cuanto a lo que dice la palabra de Dios y que cada uno de nosotros los crsitianos tengamos oportunidad de expresar lo que Dios nos habla ,personal o para el mundo..DIOS LES BENDIGAS RICAMNETE.,.WANAADI ÑääDä AASHICHAATO.Idioma ye´kwana

frey Escribio:

2009-04-24 15:16:00

es una especulacion yo creo que como el hombre adan y eva tenia liberta para decidir,tomo la decision de tener el conocimeinto del bien y del mal y desobedecio una orden de Dios,que en ultimas era el pecado y el bien y el mal se originoo.,asip,el querubin en su libertad desobedecio una orden divina por muy santo que fuera y apreciado y demas, pero orden es orden y punto, por lo tanto adquirio el conocimiento del malll que lo llevo a revelarse

selma Escribio:

2009-05-22 17:17:00

muy bueno y completo el estudio. que Dios les bendiga

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